• Mié. Oct 5th, 2022
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Trump apoya a Rusia en la crisis de Ucrania y divide a los republicanos


La sombra de Trump se cierne sobre la crisis de Ucrania. La cordialidad hacia Vladímir Putin y la desconfianza que sembró contra los aliados europeos y la OTAN durante sus cuatro años en la Casa Blanca han germinado en una división entre los republicanos.

Es la contienda entre los halcones y los aislacionistas. Para muchos conservadores, Rusia ya no es el enemigo. Todo eso de la guerra fría no es más que un relato de novela o de cine.

“Lo que ocurre con Rusia y Ucrania nunca habría sucedido bajo la administración Trump, ni siquiera habría una posibilidad”, escribió el expresidente en uno de sus correos.

Las crisis de Ucrania evidencia la ruptura conservadora entre los halcones y los aislacionistas

Y los analistas le han dado la razón, por su fobia a Ucrania, cuestión de trasfondo en su primer impeachment , y su facilidad para abrazar a Putin. De hecho, congresistas del ala trumpista aseguran que EE.UU. debería estar del lado de Moscú, no del de Kíev, y expresan su protesta por salir en defensa “de un país insignificante” que, sostienen, la mayoría de los estadounidenses ni siquiera sabe ubicarlo en el mapa.

Este pasado sábado en Texas, en otro de sus mítines reivindicando el golpismo del 6 de enero del 2020, cuando sus secuaces intentaron negar la victoria de Joe Biden, Trump insistió en esa idea de que no habría crisis “si yo fuera presidente”, y sacó la idea que desde sectores republicanos se repite últimamente.

“Todo el mundo en Washington está obsesionado con proteger las fronteras de Ucrania, pero la frontera más importante del mundo en este momento no es la de Ucrania. Es la frontera estadounidense”, afirmó. “La primera obligación de un presidente de Estados Unidos es defender nuestra frontera”, añadió para deleite de la concurrencia texana, territorio muy sensible con los inmigrantes que cruzan desde México.


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Francesc Peirón

FILE PHOTO: Former Alaska Gov. Sarah Palin speaks at a rally endorsing U.S. Republican presidential candidate Donald Trump for President at Iowa State University in Ames, Iowa January 19, 2016. REUTERS/Mark Kauzlarich/File Photo

De todo esto se deduce que el principal enemigo no es Putin, sino el propio presidente Biden, que afronta el riesgo de salir malparado sea cual sea su respuesta o el resultado.

Contendientes conservadores de perfil notorio para las próximas elecciones de medio mandato, en noviembre, no están haciendo campaña en contra de la posible invasión rusa de Ucrania ni atacan a Putin. Su punto de mira está en Biden.

Recordando la desastrosa salida de Afganistán, estos candidatos republicanos se alienan con las bases, rechazan cualquier retórica anti-Kremlin y se oponen al envío de tropas.

Uno de los ideólogos más influyentes es Tucker Carlson, el periodista ultraconservador de la ultraconservadora cadena Fox. Sus peroratas tienen una profunda repercusión tanto en el trumpismo de a pie como en los legisladores más vinculados a este movimiento.


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Fernando García

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Carlson proclama que solo le mueve el deseo de que no se pierdan vidas en una incursión en el extranjero y sugiere ir junto con Moscú. Incluso ataca a los medios nacionales que postulan que Ucrania es un aliado cuya soberanía territorial debe ser defendida. “No me interesa Rusia, todo lo que me importa es la fortuna de Estados Unidos, porque tengo cuatro hijos que viven aquí”, recalca.

Esta retórica expresa además la ruptura de sensibilidades en el país republicano. Mitch McConell, némesis de Trump, habla bien de la aproximación de Biden en este asunto, mientras que el legislador Michael McCaul considera que una invasión rusa “tendrá ramificaciones y solo hará que envalentonar a nuestros adversarios”.

McCaul, representante por Texas, no fue invitado al mitin que Trump dio en su estado. En cambio, sí asistió el legislador republicano Paul Gosar, de origen fronterizo (Arizona), que escenifica el aislacionismo.

“Que Rusia invada Ucrania no es una amenaza para nuestro estilo de vida –remarca–. Lo que sí es un peligro es el flujo de drogas y criminales que llegan por nuestra frontera”.

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