• Mié. Oct 5th, 2022
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Turquía, la gran enemiga, por Valentín Popescu



En realidad, la señora Aksener –nacida en 1956 en Izmit– es un peligro para todos los demás políticos, dada su infinita ambición, inteligencia, elocuencia, pugnacidad y valentía digna de un almogávar. Porque esta licenciada en Letras por la Universidad de Estambul y catedrática en la de Mármara no tiene una vocación docente, sino una pasión por el poder y la política. Y, en consonancia con ello, una militancia tan frágil como sólida es su ideología nacionalista y conservadora y –por encima de todo– su ego.

Con este perfil político y personal, la señora Aksener goza hoy de una popularidad pareja a la de Erdogan. En gran medida, porque tiene un gran sentido de la sensibilidad popular. Va a los actos políticos sin guardaespaldas, se mezcla con el público y se enzarza en conversaciones con cualquier espectador. Habla con pasión, supera a Erdogan en alardes nacionalistas y ha hecho de la lucha contra el presidencialismo y para el retorno al parlamentarismo su credo político. Por si todo esto no bastara para encumbrarla, tiene una actividad proselitista arrolladora: en un año ha recorrido y celebrado mítines en 75 de las 81 provincias de la república turca.

Si Erdogan es Turquía, como él quiere y medio país niega, su gran enemiga es Meral Aksener

Pero Meral Aksener no es el rival político más peligroso de Erdogan en estos momentos solo por su personalidad. Lo es porque también tiene una gran visión del pactismo oportunista amén de tener ya casi fraguada una alianza electoral de su partido (con una expectativa de voto del 15%) con el CHP –de centroizquierda– (expectativa del 25%), mientras el AKP de Erdogan ronda actualmente solo una expectativa del 30%.

Evidentemente, estos son valores electorales hipotéticos, pero son muy significativos porque es casi seguro que Erdogan convocará elecciones este año. Ya que si la legislatura se completase no podría optar nuevamente a la presidencia, pero una legislatura incompleta no computa y el presidente actual –de ganar– podría detentar el cargo 11 años largos en vez de los ocho que le permite la Constitución.

De celebrarse los comicios generales este año, con el país sumido en un galopante declive financiero –2022 comenzó con una inflación del 36%– y un electorado cada vez más alejado del AKP y Erdogan, la oferta de una coalición de centroizquierda y antipresidencialista tiene muchas opciones a hacerse con el poder. Si esto sucediera, el presidente nacional sería seguramente Kemal Kiliçdaroğlu, actual presidente del CHP, y jefa de Gobierno, Meral Aksener.

El historial político de esta última pasa por ocho años (2007–2015) de viceportavoz parlamentario y la titularidad del Ministerio de Interior a finales del siglo pasado, cargo que ejerció con dureza digna de los jenízaros. A primeros de este siglo ingresó en el MHP –conservador y actual aliado parlamentario del AKP– y fue expulsada del mismo en el 2016 por fricciones con el presidente del partido. Es un currículo.





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