• Mié. Oct 5th, 2022
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Un lustro de provisionalidad hace de la ronda de Sant Antoni un no lugar


Un lustro de provisionalidad convirtió la barcelonesa ronda de Sant Antoni en un inquietante no lugar, en una triste barrera de dibujos descoloridos entre los distritos del Eixample y de Ciutat Vella, en un espacio yermo donde proliferan el incivismo, la venta ambulante de desechos, los gritos y las peleas…

Aquí, sobre la gran plataforma de hormigón que quedó en el 2018, luego de que desmontaran la carpa que acogió el mercado del barrio durante aquella eterna reforma, el mercadillo de la miseria se dispara: docenas de personas ofrecen teléfonos analógicos, películas para vídeos VHS, mandos a distancia de aparatos de aire acondicionado… aquí se venden los restos de las limpiezas de las viviendas de la gente que se muere, los que sobran de los lotes subastados de los Encants, los que nadie quiere…

El ejecutivo de Colau quiere que las rondas sean ejes verdes que consoliden la red de supermanzanas

Hasta que un vecino llama a la Guardia Urbana. A veces los agentes llegan junto a un camión de la basura y una brigada de limpieza. Otras las parejas de policías se acercan despacio, dejándose ver, para que los vendedores recojan y se marchen. Y estos días tratan de llegar antes que los propios vendedores.

La venta ambulante sin permiso tiene lugar sobre todo por las tarde

La venta ambulante sin permiso tiene lugar sobre todo por las tarde

Mané Espinosa

Y con el crepúsculo el ambiente se enrarece. Un montón de hombres beben latas de cerveza apoyados en los grandes maceteros. Mientras tanto, algunos niños juegan sobre los desgatados dibujos. Los grandes maceteros se convierten papeleras, en escondrijos para hacer pipí. Las mujeres aceleran el paso, tratan de dejar el lugar atrás. Y antes o después, durante la noche, alguna conversación se tuerce, se torna airada, inquieta el sueño de los vecinos. Se supone que estamos en un eje privilegiado de la ciudad.

Los vendedores del mercadillo de la miseria intentan apostarse todos los días

“Más allá de la gran plataforma de hormigón no tenemos problemas –dicen en la plataforma vecinal nacida de modo espontáneo hace pocos meses–. El problema es la plataforma, que se convirtió en un espacio muerto, en una barrera entre barrios. El trabajo de la Guardia Urbana y de los servicios de limpieza es intachable. Si no fuera por ellos… Pedimos que el Ayuntamiento retire la gran plataforma de hormigón y desarrolle un proyecto de urbanización definitivo, el que considere oportuno, pero que ponga fin a la provisionalidad que padecemos desde que terminaron la reforma del mercado de Sant Antoni. 

El proyecto que se planteó en el 2018 nos parece bien. Aquellos planos preveían aceras más amplias y también carriles para bicis, servicios, taxis y buses. Pero si el Ayuntamiento cree que pasó tanto tiempo que ha de hacer otro proyecto, adelante. Que lo haga y lo ejecute. Los vecinos estamos dispuestos a colaborar. Solo queremos resolver esta situación cuanto antes, acabar de una vez con la provisionalidad”.

Los artículos desplegados son muy humildes

Los artículos desplegados son muy humildes

Mané Espinosa

El problema es que el gobierno de la alcaldesa Ada Colau tiene grandes planes para todas las antiguas rondas que rodean el distrito de Ciutat Vella, las de Sant Antoni, Sant Pau, Sant Pere y Universitat. Unos planes tan ambiciosos que en verdad y por ahora no están haciendo otra cosa que prolongar la decadencia de este eje.

Los vecinos de la zona piden al Ayuntamiento que ejecute cuanto antes un proyecto definitivo

El objetivo declarado del ejecutivo municipal es que los ejes que marcan las fronteras del Eixample y Ciutat Vella se conviertan en nuevas vías verdes, y también sus conexiones con las plazas Catalunya y Urquinaona. Las nuevas aceras azul turquesa de la calle Pelai y las de cemento de la ronda Universitat son un anticipo de esta gran reforma aún en ciernes. La voluntad municipal es ampliar los espacios peatonales, facilitar el paso de las bicis, reducir el tráfico privado… y de esta manera afianzar la red de supermanzanas y ejes peatonalizados llamados a transformar el corazón de la ciudad y rebajar la contaminación, una transformación que no cesa de desatar controversias.

Sí, se trata de una remodelación muy espinosa, con un montón de pareceres muy enfrentados. El Ayuntamiento quiere que esta gran reforma de la movilidad quede auspiciada por un gran debate ciudadano a la altura, un debate que sin duda resultará muy intenso. La verdad es que su horizonte aún no está claro, pero todo apunta a que tendrá lugar antes de que termine el presente mandato. Entonces, cuando todo esté más claro, tal y como apuntan fuentes municipales, antes de las próximas elecciones locales, dibujarán los primeros trazos de la reforma definitiva de la ronda de Sant Antoni. El nuevo gobierno municipal será el encargado de gestionar las obras. Aún faltan años para que retiren la dichosa plataforma.

Miradas que incomodan

Años atrás docenas de personas se apostaban en la zona. Hasta que la pandemia redujo de una manera muy sensible la práctica de la prostitución en la ronda de Sant Antoni. Últimamente apenas se dejan ver por allí, sobre todo donde termina la dichosa plataforma de hormigón, unas cuantas mujeres orientales, tremendamente discretas, tanto que muchas veces parece que vienen de la ferretería. Algunas de ellas trabajaron otrora en un piso de la calle Manso, a pocas manzanas. Siempre atendieron a hombres de edad provecta. No ocasionan problemas en el espacio público. Pero la pandemia no redujo por igual la afluencia de hombres de cierta edad que de toda la vida vinieron aquí a mirar a las mujeres, intercambiar algunas palabras, tomarse unas latas de cerveza en un banco… Y sus miradas llevan a muchas mujeres a acelerar el paso mientras dejan atrás el vial. Son simplemente otro de los factores que hacen de la ronda de Sant Antoni un espacio desagradable.

Entretanto el Ayuntamiento está ultimando otra batería de apaños provisionales destinada a paliar de algún modo las cuitas de este maltrecho eje. De hecho, el año pasado ya tenía previsto gastarse por estas fechas unos 750.000 euros en instalar columpios y calistenias y bancos y mesas, entre otras cosas, como repintar los dibujos descoloridos de la gran plataforma de hormigón. Pero las advertencias de los vecinos, que entienden que nuevas improvisaciones empeorarían aún más la situación, lo llevó replantearse esta actuación. 

Los vecinos de la zona piden al Ayuntamiento que ejecute cuanto antes un proyecto definitivo

Los vecinos de la zona piden al Ayuntamiento que ejecute cuanto antes un proyecto definitivo

Mané Espinosa

El Ayuntamiento igualmente tratará de apaciguar la situación con medidas puntuales que está terminando de consensuar con los vecinos en relación a la accesibilidad, la seguridad y la limpieza.





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