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Un techo para los sintecho, por Editorial

Ene 1, 1970 , , , , ,



El de los sintecho es un fenómeno global. La organización Habitat for Humanity ha calculado que en el mundo hay alrededor de 150 millones de personas que carecen de un hogar, por precario que sea, para recogerse. Dicho fenómeno se manifiesta con particular crudeza en países escasa­mente desarrollados. En Nigeria hay 24 millones de personas en esta situación. En Pakistán, veinte. En Egipto, doce. En Bangladesh, cinco. En países desarrollados, las cifras descienden, tanto en términos absolutos como relativos. En EE.UU. se contabilizaron cerca de 600.000. En el Reino Unido, 365.000. En Francia, 300.000.

Según dicha organización, en España la cifra de sintecho es muy inferior: 30.000 (de los que unos 10.000 están en Catalunya). Sigue siendo una cifra importante. Y, por supuesto, deben adoptarse las medidas necesarias para auxiliar, en la medida de lo posible, a las personas en esta situación, ya duerman al raso, en albergues nocturnos o en otras instalaciones temporales.

Salvo Vox, todos los grupos apoyan el texto legal registrado ayer en el Parlament

Esa es la intención de la iniciativa legal impulsada desde el mundo académico (Universitat Autònoma de Barcelona y Universitat de Barcelona), con el apoyo de entidades sociales como Arrels, la Comunitat de Sant Egidi, Assís, Càritas y Sant Joan de Déu. El objetivo de esta propuesta de ley, ayer registrada en el Parlament con el apoyo de todos los grupos, salvo Vox, es establecer medidas urgentes para afrontar y erradicar el fenómeno de los sintecho.

Se trata de un proyecto pionero en Europa, que se plantea, como reto central, la creación de la figura del espacio residencial digno, ya sea una pensión, un hotel, un albergue o cualquier otro tipo de alojamiento, al que puedan acceder las 24 horas del día las personas empadronadas pero sin techo.

Carecer de domicilio y dormir a la intemperie no es a menudo el fruto de una decisión personal. Al contrario. Quizás haya un contingente de vagabundos sin domicilio ni intención manifiesta de tenerlo. Pero es un hecho que hoy se llega a la condición de sintecho por motivos diversos e indeseados: la pobreza extrema, la enfermedad, la escasez de vivienda asequible, la exclusión laboral, familiar o social. También lo es que entre quienes duermen en la calle hay víctimas de las crisis sociales, que hace apenas unos meses o semanas llevaban una vida homologable a la de la mayoría y ahora carecen de lo esencial. A todos ellos va dirigida esta iniciativa cuya ambición final no es paliar el problema, sino tratar de erradicarlo. No será fácil. Pero merece la pena intentarlo.





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