• Vie. Sep 30th, 2022
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Velocidad y compromiso, por Antoni Gutiérrez-Rubí



Tien e alguna correlación la velocidad a la que navegamos en nuestros dispositivos móviles con nuestros compromisos cívicos y políticos? Académicos de la Universidad de Cardiff y de La Sapienza de Roma han descubierto que, a medida que aumenta la velocidad de internet, el tiempo online desplaza otras formas de participación cívica. Esta investigación evidenció que el compromiso con organizaciones como partidos políticos, sindicatos y asociaciones sociales descendía hasta un 6% por cada 1,8 km de distancia a un centro de internet, que es lo que hacía variar la velocidad de conexión (más cercanía, mayor velocidad). En resumen, a mayor velocidad disminuye la participación en sindicatos (-3,6%), oenegés (-10%) o partidos políticos (-19%).

Sin embargo, este aumento de la velocidad no tiene un impacto significativo en las interacciones con familiares y amigos, aunque, para los autores del estudio, pone de manifiesto que promueve el individualismo e impulsa el abandono de acciones presenciales y colectivas para la comunidad y el bien común. ¿Es realmente así o es una conclusión precipitada, sesgada y prejuiciosa?

Lo llaman el activismo cómodo, pero el ‘slacktivismo’ tiene su lado positivo

Probablemente disminuye la participación en entidades y organizaciones (por razones muy diversas y no solo tecnológicas o de infraestructura), pero el aumento de la velocidad en red, entre otras características de la vida digital, ha contribuido a un mayor uso de las redes sociales, que han servido como medio para organizarse políticamente, mediante acciones online u offline, así como a alimentar el interés por la política.

Este tipo de activismo ha sido muy criticado (se ha denominado peyorativamente slacktivismo o activismo de sillón), pero hace posible que estas acciones fortalezcan el activismo y permitan una mejor y más eficiente fiscalización y monitorización de los problemas políticos, sociales y eco­nómicos de la sociedad. Lo llaman el activismo cómodo, pero el slacktivismo tiene su lado positivo: es difusión, viralización, concienciación… y también acción.

Los datos del estudio refuerzan el debate de cómo organizarse y actuar políticamente en la sociedad red y la pérdida de centralidad de las organizaciones tradicionales. Convertir conexiones en compromisos fuertes y sentidos de pertenencia y comunidad es la gran tarea pendiente.





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