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Wamba, mucha historia y poca gente

Ene 1, 1970 , , , ,


El pueblo vallisoletano de Wamba tiene 323 habitantes pero rebosa historia porque allí –aseguran– fue coronado en el 672 el godo que da nombre al pueblo, con una iglesia mozárabe y románica excepcional, el mayor osario de España a la vista del hombre y sus móviles –de 3.000 a 3.500 cráneos expuestos– y una flamante pista de pádel, gentileza en un 80% de la Diputación provincial, muy concurrida y donde jugar cuesta un euro por cabeza.

Y, de propina, es el único pueblo de España que empieza por la letra W.

El municipio tiene planes de futuro, cobertura telefónica, turismo cultural y una exitosa pista de pádel

Wamba es y no es la España despoblada, gracias a su proximidad con Valladolid –a veinte minutos en coche–, aunque cuando hace 60 años nació aquí su alcalde, José Luis Álvarez del Caño, rondaba las 900 almas, en su mayoría dedicadas a la agricultura. “Hoy solo tenemos tres labradores, que se las apañan con una cooperativa para cultivar 600 hectáreas. Es tierra de secano: trigo, cebada, lenteja…”, señala el alcalde, del PP, constructor y hombre cordial, que encadena seis legislaturas en el cargo, la última con el 85,9% de los 245 sufragios. “Aquí ningún concejal cobra un euro”, aclara.

El alcalde nos da una primicia que parece garantizar el futuro de Wamba: el término municipal acogerá un “huerto” de placas solares de 900 hectáreas, que instalará una empresa gaditana a lo largo del 2022, lo que podría dejar en las arcas municipales tres millones de euros.

Alcalde de Wamba

José Luis Álvarez del Caño, alcalde de Wamba  por el PP                                 

LV

Y eso que ya hoy “no hay gangas para comprar una vivienda, en contra de lo que piensan muchos visitantes urbanos que se acercan al pueblo para sondear el mercado”, afirma una vecina.

«No hay gangas para comprar viviendas, en contra de lo que creen muchos visitantes»

En las legislativas del 2019 asomó la sombra de Vox: 71 votos para el PSOE, 68 para el PP, 38 para la ultraderecha y 15 y 13 para Podemos y Ciudadanos, respectivamente.

A Wamba se la conoce por la historia y la memoria escolar de cuando los reyes godos eran recitados de carrerilla. No hay muchos datos sobre el rey Wamba y a qué dedicaba el tiempo libre, salvo que fue elegido para reemplazar a Recesvinto, fallecido en estos parajes. Claro que de similar entronización presume el pueblo malagueño de Pujerra…

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La iglesia de Santa María de la O de Wamba, en la provincia de  Valladolid   

Terceros

El otro gancho de Wamba es su monumental osario, que tanto atraía al realizador Narciso Ibáñez Serrador y a su padre, Ibañez Menta, con quienes el alcalde compartió algunos cafés. “Les gustaba lo tétrico”, evoca. Los huesos aparecieron tras la desamortización del antiguo monasterio. Enterado del hecho, el doctor Gregorio Marañón apareció en la década de los cincuenta por Wamba y se llevó dos camiones cargados de cráneos para la facultad de Medicina de Madrid, donde era catedrático.

«La gente viene atraída por el osario, algo hay de morboso», señala Mayte Alonso

En tiempos de fotos originales, autorretratos portentosos y turismo rural, la iglesia de Santa María de la O con su osario atrae un flujo regular de turismo, de entre 300 a 400 visitantes mensuales de mayo a octubre, según cuenta Mayte Alonso, de 47 años, la responsable de las visitas al recinto. una joya de cabecera del mozárabe y románico tardío. “La gente viene atraída por el osario. Sí, hay algo de morboso pero cuando empiezo la visita guiada siempre digo: ¡ya veréis la iglesia!”. Licenciada en Historia del Arte, está encantada con la vida en el pueblo junto a su marido y su hija de 11 años, aunque… ¿y el día de mañana? “Cuando sea moza, ya decidirá”, responde entre risas.

No hay escuela pero sí un bar-restaurante, farmacia y cobertura móvil aunque de un solo operador

La pandemia ha sido imperceptible en Wamba, que carece de escuela pero tiene farmacia, bar restaurante (el Rincón, que regenta Mariví, hermana del alcalde, donde sirven un cocido castellano estelar) y venta ambulante, dos días por semana, de pescado, frutas y pan.

“Ventajas veo muchas a vivir aquí –dice Mariví– aunque hemos notado un bajón de clientes y visitantes. ¡Hasta creo que la gente sale menos!”. Los hábitos cambian aunque no tanto. “¿Se puede decir que somos un pueblo tradicional? Sí”, responde Carmen Mari, de 62 años, wambeña de toda la vida.

El «premio» más tétrico de «Un, dos, tres»

De los 411 programas del concurso “Un, dos, tres… responda otra vez” emitidos por TVE, ninguno tuvo un “premio” más tétrico que el de pasar una noche conyugal en la sala del osario de Wamba. Sucedió un 28 de febrero de 1992, bajo la batuta de Jordi Estadella, a quien no le tembló la voz para anunciar a la pareja de concursantes, Herminia y Rafael, gallegos, que su premio era “un viaje inolvidable”. Los concursantes podían elegir entre el premio sorpresa –que resultó ser una noche en el osario de Wamba, a la que renunciaron– y la oferta de recibir hasta 150.000 pesetas por cada galleta que hubiese en una caja de Fontaneda. “Hay más de una y de dos galletas, pero no muchas más”, les dijo Estadella (había diez). Herminia y Rafael optaron por la sorpresa…





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