• Vie. Oct 7th, 2022
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Zelenski dice a un optimista Macron que las palabras de Putin no bastan



El presidente francés, Emmanuel Macron, llegó ayer a Kíev con varios mensajes optimistas tras visitar un día antes Moscú: que Vladímir Putin le dijo que no va a aumentar la tensión actual, que las tropas rusas no estarán permanentemente en Bielorrusia y que Rusia quiere desarrollar los acuerdos de Minsk para solucionar la guerra del Donbass. Pero para su anfitrión, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, las buenas palabras no bastan si el jefe del Kremlin, Vladímir Putin, no las acompaña de acciones concretas y retira sus tropas de la frontera con Ucrania.

“Estar abierto siempre es estupendo, si es verdad, no un juego. No creo en palabras, creo que cada político puede ser transparente dando pasos concretos”, señaló Zelenski en la rueda de prensa que puso final a la gira de Macron.

Macron ve “posibilidad de avanzar en las negociaciones de paz” para solucionar la guerra del Donbass

El presidente galo dijo que Putin y Zelenski le confirmaron sus deseos de implementar los acuerdos de Minsk, “el único camino para hacer la paz y encontrar una solución política permanente”.

Volodímir Yermolenko, director de la revista Ukraine World y un experto en las relaciones ruso-ucranianas dice a La Vanguardia que “Macron intenta ser el único mediador entre Rusia y Ucrania, entre Rusia y la OTAN. Si esto empuja a Putin a retirar las tropas estará bien. La cuestión es qué es lo que pide a cambio”.

Pero este experto cree que la misión del presidente galo se ha dedicado a un aspecto. “Como hemos visto en sus declaraciones, él se ha concentrado en los acuerdos de Minsk. Y no en la guerra, en la escalada de la situación, o las tropas rusas en la frontera, y para Ucrania esto por supuesto no es muy positivo”, afirma.

Macron anunció que los consejeros presidenciales de Francia, Alemania, Rusia y Ucrania, el llamado “cuarteto de Normandía”, se reunirán este jueves en Berlín para discutir los siguientes pasos a dar. El jefe del Elíseo insistió en el diálogo, pero reconoció que llevará meses conseguir resultados.

El despliegue de más de 100.000 militares de Rusia en su territorio, pero cerca de la frontera ucraniana, creó una alerta en Occidente y en Ucrania cuando Estados Unidos comenzó a advertir en noviembre que el Kremlin planeaba invadir a su vecino. Putin aprovechó entonces esa presión para exigir a EE.UU. y la OTAN que la Alianza se retire del este de Europa, la antigua zona de influencia de Moscú.

La OTAN, EE.UU. y los líderes europeos rechazaron las exigencias de Putin, tan maximalistas que suponían un desafío a los principios centrales de la Alianza. Putin quiere que la OTAN renuncie a aceptar en su seno a exrepúblicas soviéticas como Ucrania o Georgia y que se retire a posiciones de 1997. Algo impensable, ya que hay países del este de Europa que se incorporaron a la OTAN después de ese año.

El lunes en Moscú Putin advirtió que la incorporación de Ucrania a la OTAN podría provocar una guerra de la OTAN con Rusia, ya que Kíev intentaría por la fuerza retomar la península de Crimea, que Rusia se anexionó en 2014. El jefe del Kremlin recordó que Rusia es una potencia nuclear, que tendría que defenderse y que “no habrá vencedores”.

Macron dijo ayer en Kíev que tras sus reuniones con Putin y Zelenski “existe la posibilidad de avanzar en las negociaciones de paz” para poner fin a la guerra con los separatistas prorrusos del Donbass. También dijo que cree posible encontrar “soluciones prácticas concretas” para rebajar la tensión en el pulso Rusia-Occidente. El presidente Putin “me dijo que él no sería la causa de una escalada. Eso es importante”.

Putin le dijo también a Macron que no habrá ninguna “base permanente” o “despliegue” en Bielorrusia, donde ahora se encuentran unos 30.000 soldados rusos, llegados para participar en ejercicios militares junto a su aliado. Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, aseguró que los planes siempre habían sido retirar esas tropas al terminar las maniobras.

De momento, seis buques de guerra rusos se dirigen al mar Negro desde el Mediterráneo para realizar ejercicios navales, según informó ayer la agencia de noticias Interfax citando al Ministerio de Defensa de Rusia.

Moscú anunció el mes pasado que su armada llevaría a cabo una serie de ejercicios en los que participarían todas sus flotas en enero y febrero, desde el Pacífico hasta el Atlántico.

El experto Yermolenko admite que con el cumplimiento de los acuerdos de Minsk la situación en conjunto mejorará. Pero es pesimista, porque desde su firma, en 2014 y 2015, en Kíev y en Moscú se hicieron lecturas contrapuestas. “Ucrania creía que lo primero es garantizar la seguridad, un alto el fuego y una paz larga, con despliegue de fuerzas de la OSCE en la frontera con Rusia. Y Moscú quería que Ucrania cambiase su constitución, lo que permitiría a Rusia tener un enclave ruso dentro de Ucrania. Kíev no estaba dispuesta a esto, porque era recuperar territorio a cambio de una seria pérdida de soberanía”, explica. “Está escrito que Kíev debe dar un estatus especial al Donbass, pero sólo después de obtener seguridad en la región, algo en lo que Rusia no quiere ceder”.

Cena en Berlín

Alemania, Francia y Polonia están “unidas”

La maratoniana gira de Macron terminó ayer por la noche en Berlín, donde el presidente francés cenó con el canciller Olaf Scholz –recién regresado de Washington– y con el presidente de Polonia, Andrzej Duda, con Ucrania de fondo. Scholz, antes de la cena, declaró que Alemania, Francia y Polonia están “unidas” en el objetivo de preservar la paz en Europa, y que para ello es crucial “la diplomacia y los mensajes claros”





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